lunes, 31 de diciembre de 2018

POR UN MUNDO MÁS JUSTO.

¡Hola a todos los que por aquí pasáis! Feliz 2019.

Que este nuevo año nos traiga a todos mucha salud, mucha armonía, mucho amor y también un pizco de humor para hacer más llevadera la vida y los dolores del alma.   
No pensaba colgar nada, pero como tengo un poco tiempo libre, me dije, venga Marina, pon por ahí cuatro letras sencillas con un brindis que bien te lo merecen tus generosos lectores.  
Mientras tanto esa melancolía que te atrapa, va disminuyendo.
Mil gracias mis estimados amigos, por vuestra compañía todo este tiempo pasado, ojalá podamos seguir comunicándonos un poco más, en adelante.


Brindemos entonces por un muy venturoso 2019.



  


Tomo asiento y escribo mi humilde prosa con lo que me vaya saliendo. Esta noche intento ponerle zapatos rojos para empezar el año, poniendo alma y empeño en unas cuartillas blancas con cuatro garabatos escritos que reposan en la buhardilla del tiempo. Museo lamido de sueños, notas sueltas y endebles, algún retazo de un viejo poema que sin acierto, se quedó en los andenes mirando pasar los trenes de largo recorrido, ahí durmen sus noches y días de fríos inviernos. 
Pobres poemas los míos, que poca atención le presto, sufren mi abandono mis pocas ganas de poner en ellos algo de resplandor, una caricia... Un poco de amor,  arroparlos con mi cariño ponerle vestidos nuevos, mas duermen hadas y duendes y se esfuman entre mis sentidos rebeldes. 
Y me cuesta despejar me atropella el sueño, me pesan los parpados, pero ya silva la cafetera en la cocina de mi hogar.  Me llama, me avisa que tengo el café hecho, ¡Ummm, que aroma me llega! Es la chispa que enciende mi mente mi vida, ya no sé si bailo, sueño o vuelo con mi taza de café en la mano.
Me llega al recuerdo una noche en aquel salón de baile donde sonaba la violetera, un vals añejo que con el, dos miradas se acoplaron poniendo mi buen juicio en juego…  Son cosas que llegan y luego se van, sin más importancia qué, la que uno quiera darle.

Marina Filgueira.

Un puñado de besos para los amantes de las cosas sencillas.   Mil gracias por vuetra huella.

domingo, 16 de diciembre de 2018

FELICES FIESTAS.


¡Hola, mis estimados amigos!  
Os deseo a todos vosotros y al mundo entero, unas felices fiestas navideñas y un 2019 colmado de salud, paz y autentica felicidad.  Creo que no se necesitan grandes cosas para ser felices si sabemos ver con los ojos del corazón, lo simple. Sólo se necesita un buen puñado de amor de todos los colores para tener y para dar, seamos solidarios entonces. No solo por ser tiempo de Navidad, puesto que todos los días de la vida son importantes.

Somos muchos los que celebramos el Nacimiento de Jesús de Nazaret, sin duda unos con más ilusión que otros, pues quizás habrá quien no celebre nada por tener su corazón roto. Por eso siento inmensa tristeza y pocas ganas de celebraciones.
Es tiempo de reflexión y de esperanza a la que uno se agarra con fuerza deseando que este mundo cambie.
Que se callen las bombas y se extingan las guerras y toda clase de violencia. Que los hombres se entiendan y que llegue la paz a este planeta.
Que el amor y el respeto, crezca en el corazón del hombre y ame lo más sagrado, su mujer sus hijos sus padres y al prójimo como a uno mismo.  
Que nunca más sepamos de ningún maltrato ni físico ni moral. 
A veces el deseo de uno mismo, hace que un sueño se realice.  


La vida me sigue enseñando, que un abrazo tiene más importancia que el pecado de no darlo, que una sonrisa pone punto a un mal momento y hace que lleguen otros mejores.  
La vida me sigue enseñando, que los amigos no son aquellos que llegan antes, sino esos otros que llegan para quedarse.  
La vida me sigue enseñando y yo aprendiendo aún a mis años, que para entender a los demás no hace falta tolerancia sino conocimiento, un abrazo, una sonrisa, un te quiero, un te amo.  Esto sana el alma ¡amigos! y ayuda a no enfermarnos.

¡La vida te enseña
que ni todo es llano, ni tampoco negro!
Que sigas sembrando la buena semilla
será tu cosecha,
en tierra sencilla nacen los anhelos  
y crece el amor que llena tu regazo.

La vida te enseña
que sigas soñando con todo lo bueno
y que nada empañe tu canto, tu risa
tu rica cadencia,
logrando la dicha de todo lo bello
y tu mano tierna rebosa caricias.


¡La vida te enseña
que ese breve instante puede ser eterno!
Que también lo simple ya tiene su encanto
y nada se quiebra,
todo va fluyendo con fiel armonía
en halos visibles de besos alados.


La vida te enseña
a marcar sus páginas en tu recuerdo
y tejer poemas que colmen espacios,
mas queda tu huella
eterna palabra que canta, que brilla
y brinca contenta detrás de los sueños.


 


   

 







Mil gracias a todos los que habéis navegado todo este tiempo al lado de mi barca compartiendo remos, empujándola un poquito más cada día. Gracias estar por Ser. Os quiero a todos los que me seguís y los que no también: mil gracias sos geniales. 
Y con mi corazón en la mano, os deseo abundancia de todo lo bueno, mil bendiciones y que entre la auténtica felicidad en vuetros hogares.


Marina Filgueira.








 






miércoles, 28 de noviembre de 2018

SE MARCHA EL OTOÑO.


Este otoño se marcha tan yermo y tristón, ha dejado su huella, su huella de sombras tupidas, de marcas punzantes que a muchos nos hiere el alma; no soy juez, no sé siquiera si es culpable y no seré yo quien le juzgue, quizás la mano del hombre tenga mucho que ver en muchos desastres. Ahora el otoño guarda silencio entre las piedras melancólicas y en los árboles que lloran por sus hojas doradas que volaron por los aires, e invitan a una reflexión y a una mirada detenida en su trayectoria. 


El árbol pierde su puesta de largo- su vestido dorado. Todas sus hojas se rinden y mueren en la ribera y guarda la rama del árbol, silencio y pena, en su corazón apretado. Otoño, abre la puerta al invierno y espera que sea más calmo, hasta la primavera que al árbol le presta un verde vestido de seda. 
La tarde apacible las hojas rendidas ni cantan ni ríen, se acabó la vendimia, se recogió la siembra. 
Otoño en el árbol la vida refleja y llega el invierno y soplan los vientos y vuelan las hojas y caen escarchas y enfrían los huesos. Ya es otra etapa más dura más flaca, ya se van los pájaros, buscando otra orilla más cálida.
Quietud en la tarde, mi paseo reclama un breve descanso, me siento en un banco, veo las piraguas avanzar en la ría que a fuerza de remo, dejan su encanto sosiego y alegría.
 






El árbol, preguta...   Otoño responde...


¿Otoño, sólo me dejas
sin el amor de esos días
cuando en mis oidos decías,
cuidare tus hojas bellas?


Ellas escapan volando
evocando las marismas
se desperezan las mimas 
y triste me van dejando.






Pues crecerán azucenas
liberadas de cadanas
mas harán las mil delicias
sin perderte mis caricias.


No llores, no sufras penas
vendrán primaveras lindas
serán verdes tus orillas
y tus riberas amenas.

¡No te apures todo llega!
Llegarán días que brillan
y también otros que trillan
el alma de los poetas.

No todo será belleza
es complicada la vida
verás quimeras un día, 

en otros verás tristeza.
     



Tankas.

Mágicos árboles,
que su sombra nos brindan 

cuando el sol quema

Y nos dejan nostalgia
en sus ramas marchitas.

Entre las aguas
dulces y cristalinas
brincan los peces


en su calma transcurre
con suprema armonía.

Es nuestra ría 

que desprende su magia
en la ribera

es un jandín anclado
y senda peregrina.
 
 



Las hojas rendidas
en tierra mojada,
quieren ser palomas
que vuelan descalzas.

Ellas no se quejan

el sol quema su alma
y su vieja piel
lo sufre callada.

 



Tanka.

Dando un paseo 
en la cálida tarde
entre los ruidos


de las hojas caídas 

del fiel árbol amigo.   






  
Mis estimados amigos, en mi paseo de estas tardes otoñales por las orillas del Lérez, hice éstas fotos y he decidido compartirlas con todos ustedes en esta entrada. 
Son fotos sencillas, apunto muy mal pero, es mi tierra verde y dorada y me gusta que veáis por donde me muevo cuando el solecito acompaña en otoño e invierno.

Y cuando llega la primavera que viste los árboles y todo florece, es un privilegio pasear de mañana, respirar los olores que la natura emana, ver ondear suavemente en las aguas, pues todo ello me envuelve en su magia. 

Aun puñado de besos para los amantes de lo sencillo y deseando que sea de vuestro agrado.
A todos mil gracias por vuestra bonita huella.

Con mi deseo de paz y bien al mundo entero.

Marina Filgueira García.  28-11- 2018.