domingo, 21 de noviembre de 2021

OTRA MIRADA.

 

Es la lira dorada,
sencilla desenfadada supera
la duda deshilada,
presumida habanera,
es caricia alada de primavera.

Y la lira navega
en un mar de sosiego y de ventura
y su lírica juega,
y con su juego jura
amor amar y prendiendo frescura.

Mientras toca la lira,
la velada transcurre apasionada
y mis versos inspira
y fluye de la nada,
la balada, y suena desenfadada.

La lira aventurera,
toca mis manos y mi sentimiento
la mira, a su manera,
un mágico momento...
que canto respirando a paso lento

Mi corazón desea,
ser poema en el mismo firmamento,
¿Si la luna llamea...
Y vuela con el viento?
Me llega cupido en soplos de aliento.

LA LIRA SUENA AIROSA,
me muestra su música delicada
alada, deliciosa
abierta y liberada,
juega mi musa con otra mirada.


Esta mañana me levanté temprano, me asomé al jardín del amor el jardín más hermoso del mundo que permanece anclado en el libro de la vida. Lo abrí un día más para escribir unas líneas mientras el cielo me lo permita. Me puse a leerlo desde el principio y encontré muchas páginas vividas con amor, con mucho amor y sueños cumplidos, pasajes únicos que guiaron mis pasos por la senda sencilla y siempre armoniosa. Despertaba y los días florecían con ilusión, los sueños se filtraban en mi alma como fuego que prende y no se apaga.  Son esas páginas de la vida que sonríen que dan al corazón alegría. Era esa etapa hermosa de divina juventud y no tanto, la que tanto amé adoro y sigo amando, pues nada se me ponía por delante, mas todo pasa, a pesar de eso, soy afortunada por poder contarlo.

Pero el libro de la vida no solo tiene cosas bonitas, escribo en él, las dos cara de la moneda, la vida está llena de contrariedades tiene sus pros y sus contras y sería aburrida si así no fuera, entre páginas están mis decepciones, mis vacíos mis lágrimas y fracasos. Sueños no cumplidos, pero me quedo con lo positivo que pesa mucho más que lo negativo. En él libro de la vida están guardados mis sueños acunando mis cinco luceros, mis anhelos mis dichas, mis cinco surcos floreciendo los frutos. Mis impaciencias cuando la luna me sonreía cayendo la tarde.Y muchas cosas quedan en el tintero.

Acercándome a las últimas hojas por escribir, me topé aquel capullo desecado marchito, no recuerdo porque lo guardaría... Solo sé que se ha muerto sin abrir sus pétalos sin poder saber lo que yo sentía.  

 

 Un puñado de besos para los amantes de las cosas sencillas.

Y mi inmensa gratitud a todos ustedes por leerme, sos geniales.

21-11-2021 Marina Filgueira. Pontevedra- Galicia.