viernes, 27 de noviembre de 2020

LA DULCE BRISA.

 

Me desperté con la luz del alba, sentí que sonaba la aldaba en la puerta de mi casa, me levanté y puse la mascarilla antes de nada. Corriendo abrí la puerta y sorprendida me encontré con una leve brisa mansa, esa brisa angelical y cantarina, como un rayo de sol que endulza las uvas en la parra. Puso mi mente a soñar, dando calor y color al gris de los días poniendo luz y salida a las palabras escondidas. Y en mi atalaya dejó un pizco de inspiración y en mis manos dibujó un poema.  Con un hilillo musical acarició toda mi piel y besó mi cara… Le dije pasa y sígueme, hoy serás compañera de mis pasos y borrarás de mi alma la huella de un vacío. Un vacío que golpea las ramas de mi árbol y lastima.


¡Oh querida brisa! Toma mis palabras y llévalas donde el sol calienta porque están frías. Ve y no te detengas en las sílabas, libres también son bellas. Sin prisa, pero sin pausa, no tardes mi alma te necesita, te presiente cerca...Pero efímera. 

I  

Oh, mi querida brisa,
llegas a mi lado cual ave en vuelo,
y del viento sumisa,
bajo un helado cielo,
quédate al abrigo en mi bello suelo.

II

Por fin sale la lira,
hace tiempo que la busco en mi mente:
¡tan callada me mira!...
La quiero sugerente,
azulada, bonita y transparente.

III 

Le canto con amor,
que culmina con fervor mi ilusión
mi latido interior,
libera el corazón
que sentido, palpita de emoción.

4

Que vivir es soñar,
soñar con las mariposas del alma:
y alegre despertar,
en la sedosa calma...
del amor fuerte que todo lo ensalma.

 

Un puñado de besos para los amantes de lo sencillo. 

Feliz fin de semana al mundo entero.