domingo, 12 de abril de 2026

El Eco del Tiempo

El eco del tiempo me susurra mis propios pasos desde que tengo uso de razón.

Al desandar el camino, me encuentro de nuevo con siete años, guiando las vacas por senderos áridos; casi descalza... Con el cuero viejo de mis sandalias y el mapa de la tierra en mis pies lastimados.

¡Las conducía hacia el refugio de los pinares, donde el verde estalla en hiervas rizadas y tiernas!  Allí, mientras ellas pastaban con ansia serena, yo las contemplaba con esa paz inmensa difícil de explicar.

Me envolvía el canto de los pájaros, el aroma del los pinos,  fresco verdes, me sorprendía el baile de las mariposas posándose en la madre selva que abrazaba los muros, allí donde las moras, dulces manjares de mi infancia, crecían al sol de la primavera-verano. Era otro mundo, dentro de la poca abundancia, el amor el calor humano de aquel entonces, creo que ha desaparecido de mapa humano. 

Esto queda muy atrás, ya ha llovido mucho... 

Aquella niña descalza, me enseño que la felicidad, a veces, solo necesita un cielo azul y un prado verde.

Un recuerdo a mi santa Madre, que aunque una parálisis de medio cuerpo la impedía moverse con soltura, era la raíz que nos mantenía unidas. madre no hay mas que una, ella fue la luz que guio mis pasos descalzos, con mucho, mucho amor y alma grande.  




Brillaba la primavera,
el cielo azul descubría 
llegaban las mariposas
provocando mi alegría.


No sabían de tristezas
ni de ilusiones perdidas,
libaban todas las flores
con pasiones concebidas.


Ignoraban sufrimientos,
también barbaries y muerte
eran como ángeles libres, 
ajenas a cualquier suerte.


Llegaba una dulce brisa,
era el aire de los pinos
que en aromas estallaba,
por los valles y caminos.


Un mágico atardecer, 
los grillos se liberaban
sacaban su bello timbre,
mientras las sombras llegaban.


Brillaban los verdes prados 
y los maizales crecían, 
las espigas maduraban
mientras las horas corrían 


El cuco también cantaba,
pues la tarde iba cayendo
y mi poesía naciendo,
mientras el sol se alejaba.


Ya se pierde la mirada 
en el eco del momento
guardaba mi sentimiento,
en la noche sosegada.



Estimados compañeros de letras y sentires, una ve más os dejo mis sencillas letras, cada día me cuesta más escribir algo. En esta ocasión es una vuelta al pasado.
Deseo que todos vosotros@ sestéis plenamente de salud, amor y armonía.

Un puñado de besos para los amantes de las cosas sencillas. 

Es domingo 12-3-2026 Marina Filgueira García. 
Pontevedra.











 















1 comentario:

  1. hola marina! me encantan tus textos, en prosa y en verso.
    a mí casi cualquier cosa me recuerda a mi madre, y siento una punzada...
    mencionas los pies. a mí cuando era más joven me daba vergüenza descalzarme, ahora ya no.
    un abrazo grande, mucho ánimo y fuerza!!

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