martes, 1 de septiembre de 2009

UN RECUERDO Y REFLEXIÓN

De niña quería crecer con la rapidez y la fuerza de uno de tantos árboles que habitaban en nuestra huerta. Yo, como el árbol, poseía el deseo natural de trepar como la hiedra y, desde lo más alto, ver el amanecer de mi tierra y aquel paisaje tibio donde se mecían las ramas de los árboles y arbustos de hojas perennes, donde el suave viento siseaba suavemente. Tenía la sensación de que los años eran muy, muy largos.
Quería subir a aquel peral de peras blancas más que sabrosas, alto y fuerte con frondoso ramaje. A su izquierda, una higuera también de hojas tupida daba unos higos grandes y carnosos.
Es curioso, como mi sentimiento ahonda en el pasado buscando siempre un recuerdo, porque es el recuerdo el que construye y me sitúa en mí historia más o menos personal, "más amplia".
Esto que estoy pensando y escribiendo, es como una contraseña que dejo tras de mí. Y las palabras, si las palabras son algo así como las pisadas que a veces encontramos sobre la arena mojada.
Volviendo a antaño, veo con nitidez los dos compañeros de mi infancia y juventud, como sus ramas se entrelazaban y se hacían caricias como dos novios que se amaran. Es una especie de nostalgia que mora en lo más profundo de mi alma. Me subía al peral, como un pajarillo que no pesa nada, para comer las peras. Era entonces julio de 1943. En agosto me subía a la higuera a por los higos. ¡Si! La vida está llena de incógnitas, anécdotas, emociones, evocaciones que se enardecen como la copa de un árbol al concluir del invierno. Estos dos arbolitos tenían para mí un especial significado, pues testigos fueron más tarde, bajo su sombra fui saboreando y acariciando las delicias de un amor profundo. ¡Que momentos más hermosos bajo su espeso ramaje! Los rayos del sol se filtraban a través de las hojas moteando la sombra y encendiendo la luz propia de aquel momento, de mirarnos a los ojos sin secretos ni pecado, con besos, con caricias que todos los días de mi vida voy evocando. Todavía percibo el olor de su cuerpo perfumado y de la tierra humeando, el rugir de las hojas pisadas con sus zapatos, el aroma de los naranjos florecidos, la fragancia de manzanilla sobre la tierra pintada por luces y sombras.
Me sorprende como la memoria, hasta los olores preserva. Es algo que todavía no perdió el resplandor. Pero quiero seguir y enfrentar el invierno aunque los árboles pierdan su follaje. Reforzarme siempre con residuos de ilusiones. Que nada se detenga un solo instante, ni siquiera el aire mágico que aún se cierne sobre el ocaso. Confiar en el mañana, ver el por llegar con nuevo color y brillo. Perfumar mi vida con los aromas de las flores y de quimeras.
No sé el porque, pero sigo soñando despierta. Siempre me sacia de placer la naturaleza. Los árboles, las plantas, las rosas, el campo, los arroyos. ¿Que sería del mundo sin éstos? Ésta pregunta, no se la hacen los desalmados que talan árboles y queman los montes, teniendo todo el deber de cuidar nuestro planeta, siendo el lugar hermoso donde vivimos. Estoy segura de que sin ellos nuestra vida no podría existir: es su respiración la que nos permite respirar a todos los seres vivos, humanos y animales.
Sin embargo, está la otra cara de moneda: un buen día, pasados los años, volví a la casa donde nací igual que en otras ocasiones anteriormente y me encontré con la sorpresa poco o nada agradable; habían talado los árboles con el pretexto de que ya eran viejos.
¡Pero yo supe ya y más tarde también, que no era cierto!. ¿Por qué? diréis vosotros. Pues si, por variadas reformas en la huerta y hacer una piscina, que hace unos cuantos años se puso de moda. Claro está que cada uno en lo suyo puede hacer lo que le venga en gana. Pero yo considero que cortar la vida de los árboles es segar la vida humana.
Besos a puñados para quien guste leer lo sencillo.
Gracias de ante mano.

13 comentarios:

  1. Deseo que los árboles sean siempre testigos eternos de almas que nunca regresan... y que dentro de muchos años puedan contar, con el sonido de sus hojas, lo mucho que saben de las vidas a las que dieron sombra.

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  2. Gracias- Odiseo, tu visita es para mí... un lujo- tus palabras me- emocionan me llegan a lo más profundo: saliendo de un escritor como tú, no podía ser de otra manera. Te dejo la puerta abierta vuelve siempre que gustes. Un beso grande... y por favor, se feliz.

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  3. Ola MARINA, encántame como escribes! Véxome reflexada no que dís neste tema. Estamos na bóa época para os recordos que son a nosa historia pasada e afloran con todos os sentidos, como tí ben dís. Tes unha gran facilidade para comunicar e sabes facelo divinamente. Anímote a seguir coas memorias. Seguro que nos farás compartir tantas cousas, só por saber traélas aquí... e pasiño a pasiño podes ir contando a túa vida, que é, un pouco, o desexo que temos todos cando nos empezamos a conta atrás. Pero hai desexos de vivir o presente e o futuro nestes retazos de pasado.
    Un beso moi grande para tí.
    O meu blog, aínda valdeiro, espera as miñas palabras, que sairán... estou segura.
    htto://leriasdebea.blogspot.com

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  4. Hola Bea: así que te ves reflexada no eu digo, pois veña filla a contar o que queiras, tanto experiencias túas coma o ves o teu redor, por exemplo sobro a paisaxe que por aí se mira, non sei se te recordas dunha vez que me levou Gonzalo a túa casa, quedei abraiada do bonito e interesante de eses paraxes dignos de que alguén conte a o mundo que non tubo a oportunidade de velo. Gracias por dar un paseo por este humilde rizón. Eu entro no teu blog e leo o que escribes, pero non me deixa publicar un comentario, non entendo porque, espero que veña a miña casa Gonzalo e me solucione esta problema. Un Biquiños moitos para ti tamén aburiño.

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  5. Marina, me has emocionado,
    a mí... que soy más duro que frontispicio de monasterio...
    pues mira... que entraba para decirte que te quiero...
    y va y me sale lo otro... pos vaya con el duro..
    ah y no se me olvida...
    Te quiero.

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  6. Buenos días,

    No sabía dónde contestarte además de mi blog, por eso me atrevo a hacerlo aquí.

    Verás… el olmo existe, los bancos, el parque, el paisaje… las ardillas existieron… pero no los personajes. No hubo por tanto diálogos vividos más afuera de mi pensamiento.

    Diógenes, pues… puedo ser yo… sí.. me va que ni pintado… además sí que iba al mediodía y daba de comer a las ardillas… esto es cierto.

    El resto pues… hay gente que me conoce muy bien que me ha visto en otros personajes… mi padre se ha visto en el suyo… y el resto, simplemente ha elegido cada momento, en cada conversación, dónde ponerse. La historia no da para más… el tiempo pasa, el escenario se queda… y nosotros… caminamos… los que podemos.

    TE agradezco mucho tus palabras… y la verdad… digo mucho, porque es mucho…

    Me ha encantado que me hayas leído.

    Gracias… y… un beso.

    P.D. Te hubiera puesto esto en otro sitio, pero no sabía dónde mandarlo.
    Toma nota de esto odiseodesaturnalia@hotmail.com

    Agustín…

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  7. Soñar despierta, magnífica cosa, Marina, los sueños de dormidos son, más o menos, involuntarios, los otros son sólo el tesoro de los días y de las vidas vivas.
    Volver, siempre anda uno volviendo...
    Los olores son los caminitos del recuerdo y se activan ellos solos, algunas veces para bien, otras para dejarnos colgaditos del ayer.
    Un abrazo.

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  8. Iago que gusto ver que te acuerdas de mí. Gracias, yo también te quiero. Te mando un beso junto al viento... que llegará a Sala-manca en un momento. Vuelve siempre que gustes.

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  9. Odiseo gracias por tu atención y respeto. Sentí la necesidad de esa pequeña explicación. Si te tuviese en frente de mí, hablaríamos de más cosas de este precioso libro.
    Sé que tienes entre manos otro libro, espero poder leerlo, pero tendrás que firmarlo con dedicatoria ya sabes… Un abrazo grande se feliz y visítame cuado gustes será un placer.

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  10. Hola Tersiña, tienes toda la razón... sobre los sueños de los días vividos, pero yo aún así... me gusta soñar con el por llegar también, para poder seguir adelante... oír el cantar del cuco- cada abril y el piar de las gaviotas en julio y agosto, despertar cada mañana, tal vez de un dulce sueño con ansia abrir la ventana, y ver el azul del cielo.
    el dulce aroma en el aire, donde asoman mis recuerdos. Esos que quedan colgaditos como tú bien dices. Gracias Tersa un abrazo- te y se feliz.

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  11. Hola Marina,me encanta el amor que pones en cada ser que compone el planeta tierra,tu forma de describir y esplicar las cosas, cuando leo lo que escribes, es... como tomar un analgesico que te deja totalmente relajada de mente y alma.Cuando era niña en la casa donde naci habia un enorme cerezo,soñaba, durante todo el año que los dias corriesen a mucha velocidad para que llegasen aquellas sabrosas cerezas, como tu , yo era una niña que tenia cierta habilidad para trepar por los arboles, asi que mi padre un buen,dia, decidio talar el cerezo....cuanto llore, aun hoy sigo recordando aquel dia con una gran pena en mi corazon, como tu bien dices le segaron la vida, pero te puedo asegurar ,que aunque an pasado muchos años,en mi mente sigue reinando majestuoso y altivo en lo mas alto de la huerta, adornado de arriba abajo con sus brillantes y grandes perlas rojas. Mil gracias,por hacerme rebuscar en el baul de mi corazon, me siento feliz. Biquiños.

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  12. Hola Tori, pues que bien que ya tenemos algo en común. Yo me subía también con mucha facilidad, tanto que subía a los robles a coger bellotas para alimentar los cerdos. Los que nacimos hace muchos años, acordamos tiempos duros. Y de verdad siento lo de tu cerezo, también en mi huerta había cerezas, bruños, pejigos, castañas, peladillos, entre otros, pero todo desapareció, los árboles son seres vivos como nosotros y mueren de una forma o de otra igual que el ser humano. Yo amo la vida de toda clase de naturaleza... y me gusta que se proteja, porque es nuestro respirar de cada día. Un beso grade. Gracias tu visita vuelve cuando gustes será un placer. Se feliz.

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  13. ME REFLEJO EN TU NIÑEZ Y EN TUS SENTIMIENTOS...
    ALMAS GEMELAS , DIRÍA YO.
    CUIDATE.

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